En un mundo perfecto, la familia ideal está compuesta por mamá, papá, niño y perro. Y el niño y el perro viven una simbiosis envidiable, con escenas de película en las que se complementan mutuamente, convirtiéndose casi en una sola entidad. Sin embargo, la realidad no siempre es así. Adoptar un cachorro para que crezca con nuestro hijo puede ser la mejor decisión de toda una vida, pero hay que pensarla y estudiarla bien antes de cometer errores que conviertan en un instante el idilio en una pesadilla. Veamos juntos cómo elegir el perro más adecuado para crecer con un niño y cuáles son los cuidados necesarios.

Perros y niños: los puntos de partida necesarios

Los niños muy pequeños no tienen la menor noción de cómo relacionarse con una persona, y mucho menos con un perro. Es precioso ver juntos a dos cachorros, uno humano y otro no, pero eso no significa que sea lo más adecuado. Hay que tener en cuenta varios aspectos, entre ellos la edad de nuestro hijo y la del perro en cuestión, el carácter de ambos y nuestra disposición a cultivar esta relación que, si se deja sin supervisión, podría volverse demasiado exclusiva. Un niño de entre 8 y 10 años ha desarrollado una plena conciencia de sí mismo, y este es probablemente el mejor momento para darle un compañero de vida.

El perrito, en cambio, debe ser preferiblemente un cachorro, para evitar que un pasado con escasa socialización pueda haber dado lugar a un carácter poco tolerante. Es conveniente asegurarnos de que el niño cuide personalmente del perro para desarrollar su sentido de la responsabilidad, pero es necesario que siempre esté acompañado por nosotros para controlar la manera en que lo hace y para asegurarnos de que haya aprendido a comprender a fondo las necesidades del perro. Fundamental es también el tiempo que les dedicamos. Los perros, como hemos dicho muchas veces, nunca deben quedarse solos con los niños. Un juego demasiado movido o un tirón de orejas de más podría agitar al perro, que podría morder accidentalmente al pequeño.

Y, por el contrario, podría ser precisamente nuestro hijo quien, aunque involuntariamente, hiciera daño al cachorro. Por este motivo hay que supervisarlos y enseñar a ambos a respetar el espacio del otro. Por último, aunque no menos importante, es necesario controlar el tipo de relación que se crea entre ellos; es posible que un vínculo demasiado estrecho lleve al perro a ser hiperprotector con el niño y, por tanto, agresivo con los demás, y a veces puede ocurrir incluso con otros miembros de la misma familia.

Las razas de perros más adecuadas para niños pequeños

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, veamos ahora cuáles son las razas más adecuadas para un niño pequeño y por qué. En primer lugar está sin duda el Golden Retriever. A veces se comete el error de pensar que un perro de tamaño pequeño es más apropiado para un niño; el Golden Retriever es la rotunda refutación de esta creencia equivocada. Bueno, dócil y extremadamente paciente, es el perro que mejor se adapta a crecer junto a un niño, sin excepción. En segundo lugar encontramos el Labrador. Con su temperamento delicado y protector, sabe moderarse y relacionarse con las personas también en función de su tamaño, con un único inconveniente.

La vitalidad del Labrador no tiene límites, por lo que puede ocurrir que, estimulado por la igualmente inagotable energía del niño, sus sesiones de juego no encuentren nunca fin. Le sigue el Caniche. Cariñoso por encima de todo, tiene más que otras razas la capacidad de colaborar en la educación del niño. De hecho, el Caniche posee lo que podemos definir como una dulzura firme, es decir, la capacidad de enseñar, con las debidas maneras, el sentido de la responsabilidad a nuestro hijo, lo cual no es poca cosa.

En cuarto lugar, aunque parezca sorprendente, está el Pastor Alemán. Además de ser paciente y cariñoso, el Pastor Alemán es también muy protector y tiende a asumir un verdadero papel de niñero. En este caso, conviene, como decíamos, tener cuidado de que la relación entre ellos no se vuelva demasiado exclusiva y de que el perro no desarrolle de forma exagerada su instinto protector hacia el pequeño. Por último está el Braco Húngaro. Sin duda no está entre los perros más conocidos y desde luego no es el primero que nos viene a la mente si pensamos en una raza adecuada para los niños; sin embargo, es el que logra desarrollar la relación más equilibrada con los niños muy pequeños. Amigo inseparable y cariñoso, pero también muy respetuoso de las normas de la familia.

Las razas de perros más adecuadas para niños más mayores

Estas son las razas adecuadas para niños pequeños, pero si nuestro hijo tiene una edad cercana a los 10 años, podemos ampliar un poco más el abanico. Además de las ya mencionadas, hay razas que parecen hechas a propósito para los niños. Por ejemplo, tanto el Border Collie como el Setter Irlandés son perfectos compañeros de juego, pero también perros suficientemente tranquilos como para acompañar a nuestros hijos, por ejemplo, mientras estudian, sin ser una fuente constante de distracción. Buen carácter y gran inteligencia: estas son sus cualidades más destacadas. El Bull Terrier, al igual que el Dálmata, tiene la gran ventaja de ser un perro extremadamente tolerante con los niños, pero el "inconveniente" de exigir un respeto absoluto por su propio espacio. Por ello, ambas razas son adecuadas para niños un poco más mayores y que ya han sido educados en este sentido.

Por último, el Terranova. No cabe duda de que es el perro niñero por excelencia, pero no hace falta pensar mucho para entender por qué no es adecuado para niños demasiado pequeños. ¿Han visto su tamaño? A pesar del carácter impecable, protector y manso de este perro, queremos recordar una vez más algo fundamental: un perro siempre es un perro. Más allá del gran corazón que tienen, de su sentido del deber y de la responsabilidad, el perro es un animal y, por tanto, muy a menudo guiado por el instinto. No dejemos a los niños solos con los perros, por su seguridad y por nuestra tranquilidad. Una vez que este concepto se convierte en un estilo de vida, cualquiera que sea la raza que elijáis para vuestro hijo, crecer con un perro será para él una experiencia única e irrepetible.