Hablamos del Welsh corgi, el perro de la reina de Inglaterra. Contamos su historia desde sus orígenes y conocemos mejor su aspecto físico y su carácter.

Orígenes e historia del Welsh corgi

Todavía hoy no está claro cuándo fue introducido el Welsh corgi en Inglaterra. Algunos consideran que es un perro celta, mientras que otros piensan que el Welsh corgi, dada su semejanza, deriva del Swedish Vallhund, una raza de pastor sueco importada a Gran Bretaña por los vikingos. Según otra teoría, el Welsh corgi es una raza autóctona, ya que se tiene noticia de su presencia en Inglaterra a través de algunos documentos del siglo X, o más concretamente de perros llamados curre o cur dog; se trataría de una palabra cuya pronunciación galesa se asemeja mucho a corgi.

En cambio, todos coinciden en identificar el área de origen del Welsh corgi en Pembrokeshire, un condado en el suroeste de Gales. Muchos piensan que el perro corgi llegó por mar a este condado viajando en barcos nórdicos. Se cree que el perro de la reina desembarcó en Pembrokeshire con los primeros asentamientos humanos y que era un perro pastor. El aspecto de los corgi de aquella época era sin duda diferente, mientras que su temperamento parece haber permanecido igual desde entonces. La característica del corgi era la de morder los corvejones de las vacas para acorralarlas, pero esta práctica no era adecuada para las ovejas. Así, en 1880, los criadores de ovejas de Cardiganshire cruzaron el corgi con el Welsh Collie, otra raza de pastor galés, dando origen al cardigan.

El corgi, a pesar de sus dotes como perro pastor, permaneció aislado durante mucho tiempo, hasta 1933, cuando el entonces duque de York, y posteriormente Rey Jorge VI, compró un cachorro de Welsh corgi para regalárselo a su hija, la futura reina Isabel II. La perra fue llamada Susan. A partir de ese momento, la familia real inglesa crió corgis, que aún hoy son conocidos también como los perros de la reina de Inglaterra.

Estándar de raza del Welsh corgi

El Welsh corgi es un perro de talla pequeña, de extremidades cortas y estructura alargada y vigorosa. El corgi tiene una altura a la cruz que varía entre los 25 y los 30 cm y un peso para los machos de entre 8 y 11 kilos, mientras que para las hembras es de entre 8 y 10 kg. El dorso es largo y bien estructurado, el tórax inusualmente amplio para su tamaño y profundo. El cuello es largo, con una excelente inserción en el tórax y una buena movilidad. Las extremidades son cortas y perfectamente perpendiculares al suelo, muy musculosas especialmente en la parte posterior. Los pies son ovalados y bien cerrados. La cola es corta por naturaleza, llevada baja y, actualmente, natural; hasta hace poco tiempo se amputaba y la FCI se vio obligada a modificar a este respecto el estándar de raza.

La cabeza es muy similar a la de un zorro, ancha y plana entre las orejas. El hocico es alargado, definido por un stop evidente pero no exagerado. Ligeramente puntiagudo en el extremo, hasta la trufa pequeña y negra. Los ojos son grandes y redondos, no prominentes y bien alineados entre sí. El color es avellana, en consonancia con el manto. Las orejas están insertadas en alto y tienen la forma de dos triángulos puntiagudos y bien erectos. El pelo es de longitud media, bien peinado hacia atrás pero sin pegarse demasiado al cuerpo. Al tacto es muy consistente, no sedoso; a la vista, liso y ordenado. Los colores admitidos por el estándar de raza son el leonado, el rojo, el arena y el negro fuego. Pueden estar presentes partes blancas en el extremo de las patas, en la cabeza y en el pecho.

Cuidado del perro Welsh corgi, alimentación

La salud del Welsh corgi es prácticamente excelente, pero es importante prestar mucha atención a la espalda y evitar que sea sometida a un esfuerzo excesivo. La alimentación del Welsh corgi debe ser sencilla y racionada en dosis precisas, y el manto debe cepillarse con frecuencia y con cuidado.

Carácter del Welsh corgi

El Welsh corgi es un perro muy simpático y de buen carácter. Adecuado prácticamente para todos y perfecto para vivir en un apartamento. Sin embargo, no hay que olvidar que sigue siendo un perro pastor, y por tanto con un carácter bien definido. El corgi necesita hacer ejercicio con moderación y disfruta tanto de la vida sedentaria como de los paseos al aire libre con su dueño. Aunque no es un perro invasivo ni particularmente exigente, sabe ser travieso en la justa medida y, tal como hace en la naturaleza con el ganado, se divierte mordisqueando tobillos y talones.

Cría del Welsh corgi, precio

El Welsh corgi requiere una educación basada en la firmeza y la coherencia, sin concesiones de las que pueda aprovecharse, pero siempre con mucha dulzura. El carácter del corgi, aunque simpático, es muy firme y resuelto, por lo que necesita aprender desde el principio a respetar la jerarquía y las normas del hogar.

En Italia es conocido, pero no especialmente difundido; para obtener información detallada sobre la adquisición de un ejemplar, es recomendable contactar con un criadero especializado reconocido por la ENCI.