La muerte de un perro que nos ha acompañado durante un largo trecho de nuestra vida nunca es algo fácil de superar; aunque nuestros perros viven siempre demasiado poco, 10-14 años son muchísimo tiempo y a menudo abarcan un período de nuestra vida que no volverá. Por ello, la pérdida de un perro puede resultar verdaderamente traumática para algunos de nosotros; intentemos entonces dar algunos consejos sobre cómo superar la muerte de un perro a través de las distintas fases de la elaboración del duelo.
Cómo superar la muerte de un perro: las fases del duelo
Solo quien lo ha vivido o ha tenido un perro que luego voló al puente del arcoíris sabe bien que se encuentra ante un duelo muy similar al de la pérdida de un ser querido. Y si el perro estaba unido a alguien que a su vez ya no está, aún peor: uno no solo tiene que afrontar el duelo del amigo peludo, sino que revive también el de la persona querida que precedió a la muerte del perro. No existen recetas ni atajos para saber cómo superar la muerte de un perro, pero sí se pueden dar una serie de pasos que hacen la elaboración del duelo un poco más llevadera.
A continuación os daremos algunos consejos para elaborar un duelo de manera más tolerable. Esto no significa que el dolor os abandonará por completo de un día para otro, ya que lo único que aliviará la pérdida de un amigo de cuatro patas es el tiempo. Veamos cómo superar la muerte de un perro:
1# Evitad hablar de la muerte del perro con quienes no os comprenden
Se trata de un dolor que tenéis todo el derecho de sentir y que debe ser respetado; por ello, quienes nunca han tenido un perro deberían evitar comentarios desagradables. Precisamente a causa de estos comentarios, entre los que citamos el más común: "era solo un perro", las personas se ven empujadas a no exteriorizar el duelo y a guardárselo todo para dentro.
Esto en realidad no es del todo equivocado, también porque el duelo por un perro es algo muy personal y privado, y son muchas las personas que no logran comprenderlo. Estas últimas no entienden que, al menospreciar este dolor, no solo denigran al amigo peludo que se ha ido, sino también a su semejante que está sufriendo por la muerte de su propio perro.
Sin embargo, es importante hablar; pero para evitar toparse con personas poco sensibles, intentad hacerlo solo con quienes han pasado por lo mismo y saben lo que significa. No es casualidad que en las redes sociales existan páginas y grupos que invitan a publicar y a hablar de su amigo que voló al puente del arcoíris. Hablar con las personas adecuadas significa tener delante a alguien que sabe dar el valor justo tanto a vuestro perro que se ha ido como a vosotros y a vuestro dolor; ¡un dolor totalmente legítimo!
2# No evitéis los lugares que frecuentabais con vuestro perro
Es fácilmente comprensible que, tras la muerte de un perro, muchos eviten los lugares donde paseaban con él: una determinada calle a las seis de la mañana, el parque cercano a casa, etc. Aunque sea muy doloroso, deberíais intentar recorrer esos caminos de nuevo, preferiblemente con un familiar que comprenda vuestro dolor y lo comparta, o con un amigo que conocía a vuestro perro. El momento adecuado para este recorrido depende de vosotros; nadie puede deciros si es mejor hacerlo enseguida o esperar, ya que en ambos casos resulta muy doloroso.
Hay quienes prefieren hacerlo de inmediato, cuando todavía no han tomado plena conciencia de lo ocurrido, y quienes en cambio lo hacen más adelante. Tened en cuenta que esta fase es muy dolorosa y sin duda os entrará ganas de llorar, pero es importante atravesar el dolor y salir de él. Si evitáis a toda costa este tránsito, corréis el riesgo de quedaros bloqueados en vuestro duelo.
3# No evitéis recordar a vuestro perro
Esta también es una fase muy dolorosa, pero cuanto más intentéis no recordar, más irrumpirán los recuerdos en vuestra mente. Aunque os cueste derramar un mar de lágrimas, intentad evocarlos lo más posible y veréis que muy pronto se convertirán en recuerdos especiales y muy dulces; hay que tener paciencia. Se trata de algo que os unirá para siempre a un ser con alma y espíritu (digan lo que digan curas y religiones) que estuvo a vuestro lado en silencio, pero bajo otra forma. El amor que os habéis profesado el uno al otro no puede desvanecerse en el olvido y, por ello, es imposible que no volváis a encontraros.
4# Aceptar la muerte: evitad los sentimientos de culpa
No debéis sentiros culpables porque aquella vez estabais cansados y no lo llevasteis al parque o solo le hicisteis dar un paseo corto. No debéis sentiros culpables porque no os disteis cuenta a tiempo de que estaba mal, ni debéis atormentaros con pensamientos del tipo: si lo hubiera llevado antes al veterinario quizás habría vivido más, y otros similares. ¡No sirve de nada y solo os hacéis daño! Pensad más bien que tuvo la suerte de haber tenido un amigo como vosotros, que le garantizó una vida serena y tranquila, un buen lugar calentito, su comida cada día y mucho amor y cariño.
Hay muchos perros que no han tenido tanta suerte y ahora están encerrados en perreras, desesperados porque su dueño los ha abandonado. Por último, no os preocupéis: vuestro amigo está al otro lado esperándoos; es más, os diremos algo más: existe la posibilidad de que esté cerca de vosotros aunque no podáis verlo… Al fin y al cabo, ¿quién puede saber cómo están las cosas? Nadie ha vuelto jamás para contárnoslo, ¿verdad?