Agregar hígado a las recetas caseras de tu perro nunca ha sido tan práctico. Con estos cubitos congelados, siempre tienes a mano una dosis perfecta de nutrientes: solo necesitas sacar uno o dos cubitos del congelador y añadirlos a la comida cuando la receta lo requiera. Una solución simple, rápida y equilibrada.
Ingredientes
- 1 paquete de hígados de pollo (aproximadamente 450-500 g)
- aproximadamente 240 ml de agua para llenar los moldes
Procedimiento
- Precalienta el horno a 175 grados.
- Dispón los hígados de manera uniforme en una bandeja.
- Hornea durante 30 minutos, hasta que estén completamente cocidos.
- Deja enfriar un poco, luego transfiere los hígados a una licuadora o procesador de alimentos.
- Licúa hasta obtener una crema suave y vierte la mezcla en los moldes para cubitos de hielo.
- Agrega un poco de agua en los moldes para llenarlos y congela durante unas horas, hasta que estén sólidos.
- Una vez congelados, saca los cubitos y consérvalos en un recipiente hermético en el congelador, listos para añadir a tus recetas favoritas.
Notas
El hígado es muy rico en nutrientes: debería representar aproximadamente el 5 por ciento de la dieta total del perro. También puedes usar hígado de res, mientras que el hígado de cerdo y de cordero, que son más grasos, deben ofrecerse en pequeñas cantidades. Un cubito mediano (aproximadamente 10 g) es suficiente como complemento en muchas recetas.
Conservación
En un recipiente hermético en el congelador hasta 3 meses.