El gato adulto es un carnívoro obligado: necesita proteínas animales de alta calidad y taurina, un aminoácido que se encuentra principalmente en las carnes magras. Esta receta combina pechuga y muslo de pollo cocidos en agua, cortados en pequeños trocitos y servidos tibios en su propio caldo. Es un plato sencillo, pero muy eficaz para estimular el apetito de los gatos exigentes y para aumentar la hidratación diaria, ya que los gatos tienden a beber poco.
Ingredientes
- 150 g de pechuga de pollo deshuesada
- 100 g de muslo de pollo sin piel y sin hueso (más rico en taurina)
- 600 ml de agua
- 1 cucharada de perejil fresco picado muy fino (opcional, ver notas)
Procedimiento
- Enjuaga el pollo bajo agua corriente y sécalo con papel absorbente.
- Coloca las carnes en una olla con los 600 ml de agua. No añadas sal, caldo en pastilla, cebolla ni ajo.
- Lleva a ebullición suave, retira la espuma que pueda formarse en la superficie, luego baja el fuego y deja cocer a fuego lento durante 20 minutos, hasta la cocción completa.
- Escurre el pollo conservando todo el caldo. Deja enfriar ambos hasta que estén tibios.
- Corta el pollo en pequeños trocitos de 0,5-1 cm, adecuados para la boca del gato.
- En cada cuenco coloca una porción de trocitos y cubre con 2-3 cucharadas de caldo tibio.
- Si usas el perejil, espolvoréalo solo al final y en cantidad mínima.
Notas
El muslo de pollo es más rico en taurina que la pechuga, por lo que conviene incluir siempre una parte de carne oscura. El caldo sirve tanto para el sabor como para aumentar la ingesta de líquidos, fundamental para la salud renal del gato. El perejil se tolera en cantidades muy pequeñas, pero si prefieres evitarlo puedes omitirlo sin problema. Esta receta está pensada como complemento o comida ocasional: no sustituye una alimentación completa y equilibrada a largo plazo sin el consejo del veterinario.
Conservación
Conserva los trocitos con el caldo en un recipiente de vidrio cerrado en el refrigerador, hasta 2 días. En el momento de servir, calienta ligeramente al baño maría: la temperatura ideal es la de una presa fresca, tibia, nunca hirviendo. También puedes congelar los trocitos y el caldo en bandejas de cubitos monodosis para tenerlos siempre listos.