Como la gran parte de la gente sabe, los gatos son animales domésticos muy limpios: aparte del auto-acicalamiento (si así se puede llamar, dado que el gato en general no ama mucho el agua y se limpia pasando horas y horas lamiéndose), al minino le gusta tener a su disposición un pequeño rincón, preferiblemente apartado, donde hacer sus necesidades. Descubramos cómo limpiar el arenero para gatos, dónde colocarlo y cómo elegir el mejor arenero para gatos según nuestras necesidades…

Inodoro para gatos y cajas de arena higiénicas

Comencemos diciendo que desde las primeras dos semanas de vida, el gato ya tiene control de esfínteres y desde la tercera semana en adelante, puede aprender a usar el llamado arenero para gatos, que no es más que una caja donde pondremos arena para gatos específica, y donde nuestro minino podrá esconder sus deposiciones. De hecho, el gato tiene el instinto de buscar tierra o arena para esconder sus deposiciones y no asustar a las posibles presas, por lo que no nos llevará mucho tiempo enseñarle dónde está su baño personal: lo harán casi todo solos, bastará solo prestar atención a algunos pequeños detalles.

La caja para gatos deberá ser adecuada al tamaño del minino. Un gato pequeño tendría dificultades para saltar los bordes de las bandejas demasiado altas; si el minino es grande, procurad conseguir una adecuada a su tamaño. Tened en cuenta además que el gatito debe tener el espacio necesario para excavar, girarse y ponerse en posición. Existen inodoros para gatos abiertos y cajitas higiénicas cerradas (que se asemejan a transportines).

El gato prefiere, salvo alguna excepción, las cajitas para gatos abiertas. Los inodoros para gatos cerrados han sido creados más para nosotros los humanos, no para nuestras necesidades fisiológicas obviamente, sino para tener un "complemento decorativo" en casa no del todo desagradable a la vista, en comparación con la clásica bandeja donde todo queda a la vista… Si tenéis varios gatos en casa, es importante disponer de tantas cajitas como mininos haya y, si os apetece, añadid una más, porque algunos mininos gustan de hacer pipí en un arenero y pupú en otro.

Dónde poner el arenero del gato y por qué el gato hace sus necesidades fuera del arenero

Si os estáis preguntando dónde poner el arenero para gatos, el mejor consejo que podemos daros es colocarlo en un lugar tranquilo, lejos de ruidos o de pasos no deseados. Por tanto, evitad colocarlo cerca de los electrodomésticos, en sitios donde haya un ir y venir de gente o cerca de los altavoces de un equipo de música… en definitiva, poneos en su lugar: ¿os gustaría ser molestados continuamente mientras estáis en la intimidad de vuestro baño? Bien, la misma respuesta os daría vuestro gato.

Otra cosa importantísima: mantened los areneros para gatos alejados del lugar donde los mininos comen y beben. Al gato le gusta tener espacios dedicados al juego, al descanso, a la comida y a las necesidades fisiológicas, pero por favor, no todo en un estudio. En lo que a nosotros respecta, no nos gusta ir a comer al baño: ¿y a vosotros? Si os estáis preguntando por qué el gato hace sus deposiciones fuera del arenero es precisamente porque habéis saltado uno de estos pasos importantes; pero nunca es demasiado tarde: para enseñar al gato a no ensuciar en determinados lugares, colocad allí los cuencos de comida y agua, poco a poco veréis que dejará de hacer sus necesidades en ese sitio si lo reconoce como "zona de comedor".

El mejor arenero para gatos, ¿cuál elegir?

En el mercado existen varios tipos de arena para gatos, desde la más económica hasta la que por kg cuesta más de lo que podíais imaginar. La elección de la arena para gatos es muy importante, por lo que sería mejor evitar comprar la menos costosa; también porque podría dejar en vuestra casa un malísimo olor a heces de gato. Una vez elegida la adecuada para vosotros y para vuestro minino, evitad cambiarla, porque nuestros mininos no aman mucho los cambios (de cualquier tipo: cambios de comida, areneros, casa, etc.). Veamos juntos cuántos y qué tipos de arena para gatos hay en el mercado:

  • Arena aglomerante: cuando el gato orina sobre la arena, se forma una bola compacta de arena; fácil de retirar sin consumir el resto de la arena. Las hay de grano fino, pero los mininos suelen preferir el grano grueso.
  • Arena para gatos de cristales: están formadas por gránulos que recuerdan a la sal gruesa. Estas arenas para gatos tienen la característica de absorber los olores y, las más costosas contienen sustancias que neutralizan la carga bacteriana, asegurando una mejor higiene del gato.
  • Arena ecológica: son arenas para gatos ecológicas vegetales, perfumadas a lavanda o pino. Si queréis usar las perfumadas, aseguraos antes de que el gato la tolere, porque al minino no le gustan mucho estos perfumes.
  • Arena autolimpiante: aquí entramos en lo tecnológico, ya que cuentan con un mecanismo que elimina la suciedad después de que el minino haya pasado; podéis encontrarlas en nuestra tienda de animales junto a muchas otras arenas para gatos.

Si habéis acogido en casa a un gato callejero, muy probablemente tendrá algún problemilla para usar el arenero. Para facilitarle la vida, os aconsejamos mezclar tierra normal con la arena para gatos.

Cómo limpiar el arenero del gato

A diferencia de las arenas aglomerantes, la arena de cristales para gatos hay que limpiarla con la palita; cuando la arena empieza a estar demasiado amarilla, hay que cambiarla completamente. Para todos los demás tipos de arena, la arena para gatos hay que limpiarla todos los días; incluso dos veces al día, retirando la arena aglomerada, las partes más húmedas y las heces. Hay que cambiarla completamente cuando está muy húmeda o cuando queda poca. No caigáis en la tentación de ahorrar algún céntimo añadiendo arena limpia a la arena sucia: consumiríais mucha más arena sin resolver el problema del mal olor. En cada cambio completo, lavad la caja higiénica del gato usando una solución de agua y vinagre.