La montaña es un destino perfecto para las vacaciones de verano con el perro: aire fresco, senderos sombreados, aromas nuevos y mucho movimiento. Sin embargo, para disfrutarlo realmente, se necesita un mínimo de preparación.

1. Entrena al perro antes de partir

No se parte para una excursión de 6 horas si el perro está acostumbrado a un paseo de 20 minutos. En las semanas previas, aumenta gradualmente la duración de las caminatas.

2. Elige el sendero adecuado

Evita senderos expuestos, pedregales, vías ferratas. Prefiere caminos boscosos, amplios, con puntos de agua. Siempre verifica si el parque/zona permite perros.

3. Agua, agua, agua

Lleva siempre más agua de la que piensas que necesitas. Una botella para ti y una para él, con un cuenco plegable. La sed llega antes de lo que crees, especialmente en subida.

4. Snacks energéticos

Para excursiones de más horas, algunos bocados calóricos ayudan a mantener la energía. Son excelentes los premios proteicos naturales.

5. Atención a garrapatas y otros parásitos

Los bosques y prados montanos están llenos de garrapatas, incluso por encima de los 1500 metros. Antiparásitos actualizado y control exhaustivo al final del día, especialmente orejas, axilas e ingle.

6. Animales salvajes y vacas pastando

Si encuentras vacas o caballos pastando, **nunca** te acerques con el perro suelto: los encuentros son frecuentes y peligrosos. Lleva al perro con una correa corta, pasa rápidamente y en silencio.

7. Descanso y almohadillas

En bajada, haz pausas más frecuentes: las articulaciones sufren. Revisa las almohadillas: senderos de piedras afiladas pueden causar microheridas.

¿Necesitas un transportín?

Para perros pequeños o ancianos, existen mochilas-transportín con agujeros para las patas: útiles en los tramos más difíciles.

El estado de la situación

La montaña en verano es uno de los lugares más hermosos para vivir con un perro: temperaturas templadas, aromas, libertad. Con un poco de preparación, será una experiencia inolvidable para ambos.