Todo ser vivo que haya sido dotado de voz la usa inevitablemente para comunicarse; lo hace de la manera que conoce: las personas hablan, los recién nacidos lloran y los perros ladran. Así es como nos dicen lo que les pasa por la cabeza, y por eso tienen tantas formas distintas de ladrar. Una para cada emoción que quieren transmitirmos, y nos corresponde a nosotros, sus dueños y amigos, interpretar y entender qué nos están diciendo. Descubramos entonces por qué el perro ladra a las personas y cómo reducir las molestias que esto genera…
Ya sea contra algo o alguien, el perro ladra y de esta manera habla. Pero ¿cómo es posible entender qué está diciendo, qué quiere hacernos entender el perro? Hay que conocer muy a fondo a nuestro animal, hay que saber interpretar el lenguaje canino verbal y físico y saber leer en sus ojos, tan expresivos que a veces comunican incluso mejor que la voz.
¿Por qué el perro ladra a las personas?
¿Es normal que el perro ladre a las personas? Sí, lo es… siempre que no se vuelva patológico. Si llega un amigo nuestro a casa, el perro ladra, pero ¿por qué, no está contento de verlo? Al contrario, ese es su saludo de bienvenida, y lo reconocéis porque mientras ladra el perro mueve la cola, mantiene los músculos y las orejas relajadas y a veces jadea un poco porque no puede contener la felicidad. ¿Y si en cambio entra un desconocido en casa? El perro ladra igualmente, pero en ese caso no está feliz y quiere transmitir un mensaje de alerta, de miedo o de agresividad.
En estos casos lo demuestra encogiéndose sobre sí mismo con la cola entre las patas y las orejas gachas si tiene miedo, o erizando el pelo y levantando la cola para hacerse más grande a los ojos del desconocido y mostrando los dientes si quiere ser agresivo, o bien tensando al máximo las orejas y quedándose inmóvil si está en alerta por algo o alguien que no logra identificar y que por tanto representa un peligro potencial.
Podéis ver entonces que hay muchos motivos por los que los perros ladran a las personas; por ejemplo, la motivación puede estar estrechamente relacionada con el territorio canino, lo que los llevará a ladrar a cualquiera que se acerque a vosotros o a vuestras cosas, pero también a quienes recorren el camino que habitualmente el perro hace con vosotros cuando salís a pasear. O más sencillamente, los perros muy jóvenes ladran porque quieren jugar; los menos desconfiados lo hacen incluso con desconocidos.
Cómo evitar que el perro ladre a las personas
Ya hemos dicho que para el perro ladrar es tan natural como para nosotros hablar o para un niño llorar, así que si el objetivo es tener un perro que no ladre nunca, la única solución es no tener un perro. Existen, sin embargo, métodos para limitar lo que puede convertirse en un problema; si el perro ladra siempre y por cualquier motivo, hay que tomar medidas. Para asegurarnos de que el ladrido del perro no sea compulsivo a causa de algún trastorno de comportamiento o de un estado de sufrimiento, es recomendable acudir a un veterinario especialista en comportamiento animal. Una vez comprobado que no existen trastornos de este tipo, pasaremos a la segunda fase, es decir, educar al perro para que no ladre a las personas.
Muy a menudo, y nunca nos cansaremos de decirlo, las actitudes incorrectas de nuestro perro provienen de una educación canina errónea o descuidada, o bien de una falta de atención por nuestra parte hacia ellos; por lo tanto, somos nosotros quienes debemos cambiar nuestro comportamiento hacia ellos. También en este caso podemos acudir a un educador canino que sabe más que nosotros y nos aconsejará de la mejor manera.
Lo ideal es enseñar a nuestro perro desde pequeño cómo comportarse, sin perder nunca de vista el hecho de que el perro es un sujeto alfa por naturaleza. A menos que le hagamos entender desde el principio quién impone las reglas en casa, él se sentirá autorizado a hacer todo lo que quiera. Un buen método para enseñar al perro a no ladrar a las personas es hacerlo socializar con extraños desde cachorro. Llevarlo a menudo a pasear por lugares concurridos o llevarlo con nosotros cuando vamos a casa de amigos.
Cómo enseñar al perro a no ladrar a las personas
Si mi perro ladra a las personas y es un perro adulto, ¿cómo puedo enseñar al perro a no ladrar? Podemos hacerle entender claramente que desaprobamos esta actitud; la manera más eficaz es darle la espalda hasta que se calle, y después de que haya parado, esperar un par de segundos y luego premiarlo con un bocadito, de modo que entienda bien que la recompensa es por haber dejado de ladrar. También enseñarle al perro la orden de silencio es una excelente solución, pero requiere tiempo y paciencia. Si el perro está ladrando, no debemos regañarlo, pues pensará que nosotros también estamos ladrando. Damos una palmada fuerte para interrumpir el ladrido; una vez callado, pronunciamos nuestra orden con una sola palabra que generalmente es "silencio". Reforzamos el concepto llevándonos el índice a los labios.
Evitamos premiarlo con caricias, miradas o atenciones de cualquier tipo; no le hablamos en absoluto hasta que no deje de ladrar. Y por último, intentamos prevenir: cuando vemos que alguien se acerca por la calle, tiramos ligeramente de la correa del perro y pronunciamos la orden de silencio antes incluso de que ladre; premiándolo con una caricia cuando la persona haya pasado sin que él haya ladrado. O también enseñamos a nuestro perro a coger y ofrecer un juguete a quien nos viene a visitar, y lo recompensamos después de haberlo hecho.
Poco a poco entenderá que este tipo de bienvenida nos gusta más que su ladrido. Sin embargo, no siempre es fácil enseñar estas órdenes al perro; si no obtenemos buenos resultados solos, no dudemos en pedir ayuda a un adiestrador. En poco tiempo enseñará un comportamiento más adecuado tanto a nuestro perro como a nosotros.