Ocurre con frecuencia, cuando tenemos un perro, que debemos lidiar con un carácter un poco exagerado, demasiado esuberante o incluso hiperactivo. A veces no estamos preparados y no es fácil gestionar actitudes, por así decirlo, fuera de lo normal; pero algo se puede hacer. Veamos juntos cómo calmar a un perro agitado o tranquilizar a un cachorro

Cómo reconocer a un perro agitado o hiperactivo

Un perro agitado o hiperactivo adopta comportamientos fácilmente identificables, estrechamente ligados a su estado de ánimo y, por tanto, a menudo incontrolables para él. En el caso del perro hiperactivo, las señales que nuestro perro nos envía son muchas, pero es importante saber interpretarlas. Un perro hiperactivo está en eterno movimiento, parece estar siempre buscando algo o tener algo que hacer. Rasca las puertas con frecuencia como queriendo salir, come compulsivamente cualquier cosa, comestible o no, poniendo en riesgo su propia salud.

El perro afectado por hiperactividad corre por la casa sin razón aparente, ladra frenéticamente y se lanza encima de las personas; aún más, quiere jugar continuamente y no acepta la correa, a veces está totalmente fuera de control. Con frecuencia se confunde la hiperactividad con una esuberancia normal; hay que partir de la base de que puede considerarse una verdadera patología y, como tal, debe tratarse.

¿Por qué el perro está agitado?

En primer lugar, hay que tener en cuenta la edad del perro. Si se trata de un cachorro o de un perro aún muy joven, una ligera hiperactividad o un estado de excitación continuo es bastante normal; se trata de una actitud de euforia debida al continuo descubrimiento del mundo que le rodea, y se irá corrigiendo con el paso del tiempo y con una buena educación. En el caso del perro adulto, en cambio, no debería ser así.

La agitación del perro es la manifestación de un malestar que él mismo experimenta, y es necesario encontrar una solución. Resulta evidente, de hecho, que el problema de la hiperactividad o de una agitación excesiva puede de alguna manera arruinar la vida social del perro y del dueño que no logra manejarlo. No menos importante, la necesidad de resolver una actitud exagerada de nuestro perro está estrechamente ligada a su salud.

Cómo calmar a un perro agitado

Muy a menudo la agitación constante del perro depende de un problema vivido en una edad muy temprana, como la separación precoz de la madre natural. Sin embargo, también podría ser el resultado de una vida desordenada, en una casa con pocos estímulos o excesivamente caótica. Para calmar a un perro agitado a veces puede ser necesaria la intervención de un veterinario o de un educador experto; en algunos casos incluso acompañada de una terapia farmacológica. Pero con mayor frecuencia se puede recurrir a soluciones menos drásticas. Ya conocemos la eficacia, por ejemplo, de los tratamientos homeopáticos e incluso de las flores de Bach, muy útiles para gestionar el estado de ánimo de personas y animales.

Antes de todo esto, sin embargo, podemos trabajar en nosotros mismos, empezando por enseñarle al perro algunas reglas fundamentales. Comer a un horario establecido es un excelente comienzo, y lo mismo vale para el paseo y para el propio comportamiento con la correa. Un perro sin reglas descarga su confusión en la agitación, y cuanto más tarde intervengamos, más difícil será la recuperación.

Juegos adecuados para un perro hiperactivo

El juego, lo sabemos, es fundamental para nuestro perro, a cualquier edad. Si nuestro perro está agitado, lo primero que hay que hacer es hacerle entender que no puede jugar continuamente, sino que debe respetar reglas también en esto; propongámosle un juego no cuando nos lo pide insistentemente, sino cuando lo consideremos oportuno. Escojamos juegos interactivos para perros, orientados a desarrollar la paciencia y el razonamiento, y evitemos aquellos llenos de melodías y colores exagerados, para no sobreexcitar al perro.

Cómo controlar a un perro vivaz ante las visitas

El perro hiperactivo tiende a ladrar insistentemente, y a veces a morder a nuestras visitas en arrebatos de euforia. Llega a interrumpir conversaciones y en ocasiones nos obliga a declinar invitaciones. Para evitar que ocurra, tratemos de mantener al perro, en presencia de visitas, a nuestro lado, acariciándolo con calma pero también con firmeza; de manera que reconozca el contacto físico que necesita. Hablando con nuestros amigos, expliquemos que es necesario, aunque difícil, que ignoren al perro en sus excesos y le presten atención cuando está tranquilo; así comprenderá cuál es la actitud adecuada para conseguir atención. Un último consejo: evitar siempre mirar a los ojos a un perro agitado o hiperactivo, porque para él es una estimulación excesiva.

Hemos visto que a veces es necesaria la intervención de personas que saben más que nosotros y, en algunos casos, incluso el uso de medicamentos; por ello siempre es conveniente dejarse aconsejar por nuestro veterinario. Pero el primer paso para calmar a un perro agitado debe partir de nosotros mismos. Dentro de nuestra casa es importante que todos colaboren, adoptando una actitud ordenada y marcada por las reglas. No es difícil, pero la constancia y la coherencia son fundamentales. Debemos recordar que la inquietud del perro adulto es síntoma de un malestar profundo que no puede ignorarse en ningún caso. De este modo lograremos tranquilizar a nuestro perro no solo en ese momento concreto, sino en profundidad; consiguiendo así restaurar una situación de calma y serenidad en casa y en el propio perro.