Las sardinas son un pequeño tesoro nutricional: ricas en omega-3 para el pelaje y las articulaciones, en taurina para el corazón y la vista, y —cuando se usan enteras— también en calcio gracias a las pequeñas espinas blandas. Este paté es muy sencillo y tiene un aroma al que pocos gatos saben resistirse. Se usa como topper sobre la comida habitual o como premio untado, en pequeñas cantidades.
Ingredientes
- 1 lata de sardinas al natural (sin sal, sin aceite), aproximadamente 90 g escurridas
- 1 cucharada de agua
Preparación
- Escurre muy bien las sardinas del líquido de conservación.
- Cháfalas con un tenedor: las espinas de las sardinas en lata son blandas y seguras, ricas en calcio. Si lo prefieres, retíralas.
- Añade una cucharada de agua y trabaja la mezcla hasta obtener un paté suave y untable.
- Sirve una cucharadita sobre la comida como topper, o unta una fina capa sobre una alfombrilla lamedera.
Notas
Usa exclusivamente sardinas al natural, nunca en aceite ni saladas. El pescado azul es excelente, pero debe ofrecerse con moderación (1-2 veces a la semana) y alternarse con la carne, para no excederse con la tiaminasa y los metales pesados. Este paté es un complemento sabroso, no una comida completa. Introdúcelo de forma gradual en los gatos que no estén acostumbrados al pescado.
Conservación
En el frigorífico, en un tarro de cristal cerrado, hasta 2 días. Puedes congelarlo en pequeñas porciones en moldes de silicona y descongelar una porción cuando lo necesites.