La alimentación de tus mascotas

El perro que roba la latita del gato es una escena cotidiana. La pregunta es: ¿le hace daño? La respuesta corta: ocasionalmente no, habitualmente sí.

Las diferencias clave

Comida para gato vs comida para perro:

  • Proteínas: la comida para gatos tiene 35-50%, la de perros 20-30%
  • Grasas: más altas en la comida para gatos
  • Taurina: presente en la comida para gatos (esencial para el gato), no añadida en la de perros
  • Calorías por gramo: más altas en el húmedo para gatos

¿Qué sucede con el perro?

Ocasionalmente (un bocado "robado"):

  • Nada grave
  • Diarrhea o vómito solo si es sensible

Habitualmente:

  • Sobrepeso (calorías más densas)
  • Pancreatitis (exceso de grasas)
  • Desequilibrio nutricional (le falta lo que necesita el perro: fibra adecuada, equilibrio mineral específico)
  • Diarrhea crónica

Las latas específicas para gatos son demasiado "ricas"

Una bandeja de 85 g para gatos contiene alrededor de 80-100 kcal en poca cantidad. Para un perro pequeño ya es una cena. Para un perro grande es solo un snack de altísima densidad calórica y de grasas.

La gestión práctica

Si vives con perro y gato:

  1. Comidas separadas en el espacio: el gato come en una zona inaccesible para el perro (estante alto, habitación con puerta ligeramente abierta)
  2. Comidas separadas en el tiempo: si es imposible separarlos, da las comidas al mismo tiempo para impedir robos
  3. Piensos para gato siempre disponibles: en una zona alta donde el perro no llega
  4. Nunca castigar al perro: solo ha seguido su olfato. Modifica el entorno.

Para concluir

Un bocado ocasional de latita del gato no es un problema. Comer regularmente comida para gatos lleva a sobrepeso, pancreatitis y desequilibrios nutricionales. Organiza la casa de modo que cada uno coma lo suyo.