Los gatos esterilizados tienden a tener un metabolismo más lento y un apetito más constante: por eso es útil ofrecerles recetas ricas en proteínas pero bajas en grasas, con algo de fibra que ayude a regular la sensación de saciedad. Estas albóndigas de pavo con calabaza cocida son suaves, ligeras y se conservan bien en el frigorífico. El pavo aporta proteínas magras y taurina, mientras que la calabaza proporciona fibras suaves, betacaroteno y mucha agua.
Ingredientes
- 200 g de pechuga de pavo molida magra
- 80 g de pulpa de calabaza cocida al vapor (sin piel ni semillas)
- 1 clara de huevo cocida (ver notas)
- 1 cucharada rasa de salvado de avena o harina de arroz
- 1 cucharadita de aceite de salmón (opcional)
Elaboración
- Precalienta el horno a 170 °C en modo estático.
- Cuece la calabaza al vapor durante 15 minutos, hasta que esté tierna pero no aguada. Deja que se enfríe un poco y aplástala con un tenedor.
- Cuece el huevo en agua hirviendo durante 9 minutos, enfríalo y usa solo la clara picada finamente.
- En un bol, mezcla el pavo molido, la calabaza aplastada, la clara picada y el salvado de avena. Mezcla con las manos húmedas hasta obtener una masa homogénea.
- Forma pequeñas albóndigas de unos 2 cm de diámetro (las más grandes son difíciles de manejar para un gato) y colócalas en una bandeja forrada con papel de horno.
- Hornea durante 18-20 minutos, hasta que estén doradas por fuera y cocidas por dentro.
- Deja enfriar completamente antes de servir 1-2 unidades por porción, opcionalmente con un chorrito de aceite de salmón.
Notas
Usa pavo en lugar de pollo porque contiene ligeramente menos grasas con la misma cantidad de proteínas, ideal para gatos que necesitan mantener su peso ideal. El salvado de avena es una fibra soluble suave: si tu gato es especialmente sensible a nivel digestivo, puedes sustituirlo por harina de arroz. Evita absolutamente la sal, el caldo en cubitos, la cebolla, el ajo, el cebollino y los quesos rallados. La yema no se utiliza para reducir las grasas: resérvala para otras recetas.
Conservación
Conserva las albóndigas en un recipiente hermético en el frigorífico hasta 3 días. Se congelan muy bien en una bandeja individual para evitar que se peguen, y luego pueden transferirse a una bolsa. Descongela una porción a la vez y llévala a temperatura ambiente o ligeramente tibia antes de servirla.