Las albóndigas de pollo y calabaza al horno son una solución práctica para quienes desean preparar con antelación las comidas de su perro. La calabaza aporta suavidad y dulzura natural, mientras que los copos de avena ligan la masa sin necesidad de pan rallado salado.
Ingredientes
- 300 g de pollo picado (pechuga y muslo, sin piel)
- 200 g de calabaza limpia
- 60 g de copos de avena
- 1 huevo mediano
- 1 cucharadita (5 ml) de aceite de oliva virgen extra
- 1 manojo de perejil fresco picado
Procedimiento
- Precalienta el horno a 180 °C en modo estático.
- Corta la calabaza en cubos y cocínala al vapor durante 12-15 minutos, hasta que esté suave. Aplástala con un tenedor y déjala enfriar un poco.
- En un bol, mezcla el pollo picado, el puré de calabaza, los copos de avena, el huevo, el perejil y el aceite de oliva virgen extra.
- Mezcla con las manos hasta obtener una masa homogénea. Si resulta demasiado blanda, añade otros 10-15 g de copos de avena.
- Forma albóndigas de aproximadamente 25 g cada una (tamaño de una nuez) y colócalas en una bandeja forrada con papel de horno.
- Hornea durante 22-25 minutos, hasta que estén ligeramente doradas. Deja enfriar completamente antes de servir.
Notas
La avena es un cereal bien tolerado por la mayoría de los perros y rico en fibras solubles que apoyan la salud intestinal. La calabaza es especialmente adecuada en caso de intestino sensible. Estas albóndigas pueden ser servidas como una comida completa acompañadas de un guarnición de verduras cocidas, o como premio durante el adiestramiento.
Conservación
En el refrigerador en un recipiente hermético hasta 4 días. Se conservan bien en el congelador durante 2 meses, separadas en una bandeja antes de ser guardadas en una bolsa.