La batata es una de las verduras más apreciadas por los perros: rica en fibras y betacaroteno, bien tolerada y de sabor naturalmente dulce. Transformarla en chips crujientes requiere muy pocos ingredientes y una mandolina (o un buen cuchillo y un poco de paciencia). Un ligero espolvoreado de canela y jengibre en polvo añade aroma y algunos pequeños beneficios digestivos, pero puedes dejarlas al natural sin problema.
Ingredientes
- 1 batata grande
- 15 ml (1 cucharada) de aceite de coco derretido
- 1,25 ml (1/4 cucharadita) de canela en polvo
- 1,25 ml (1/4 cucharadita) de jengibre en polvo
Procedimiento
- Precalienta el horno a 190 grados y engrasa una bandeja amplia con un velo de aceite de coco.
- Pela la batata y córtala en rodajas muy finas (aproximadamente 1,5 mm) con una mandolina o un cuchillo afilado. Las rodajas deben ser finas, pero no transparentes.
- Coloca las rodajas en una sola capa sobre la bandeja y unta la superficie con un poco más de aceite de coco.
- Espolvorea con una pizca de canela y jengibre sobre cada rodaja.
- Hornea durante 8 minutos, luego saca del horno, voltea cada chip y rota la bandeja.
- Vuelve a poner en el horno por otros 3-5 minutos, hasta que los bordes estén crujientes pero no oscuros.
- Saca del horno y deja reposar 5 minutos: durante el enfriamiento, las chips se volverán aún más crujientes.
Notas
Vigila las chips: con 30 segundos de más, puedes quemarlas. Los grosores diferentes se cocinan de manera diferente, así que trata de mantenerlos uniformes. La piel de la batata contiene fibras pero puede ser difícil de digerir y hacer obstáculos en los pequeños bocados: es mejor quitarla. Si lo prefieres, puedes sustituir la canela y el jengibre por perejil, cúrcuma o menta picada.
Conservación
Guarda las chips en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante aproximadamente una semana. Con el tiempo pierden parte de su crujiente, pero seguirán siendo bien recibidas.