El gato bebe poco por naturaleza y la hidratación es fundamental para sus riñones. Un caldo de pescado blanco, como el bacalao, es una forma aromática y ligera de animarlo a ingerir más líquidos. El bacalao es magro y delicado: el caldo se puede verter tibio sobre las croquetas para hacerlas más apetecibles, o congelarse en cubitos como snack fresco.
Ingredientes
- 100 g de filete de bacalao (u otro pescado blanco magro), sin espinas
- 500 ml de agua
Elaboración
- Revisa el filete y retira con cuidado todas las espinas.
- Pon el pescado en el agua, sin sal ni condimentos, y lleva a ebullición suave.
- Deja cocer a fuego lento 12-15 minutos y apaga el fuego.
- Filtra el caldo con un colador fino. Desmigando el pescado, puedes usarlo para otra receta.
- Deja enfriar. Vierte el caldo tibio sobre la comida o congélalo en moldes para cubitos.
Notas
Comprueba con extrema atención la ausencia de espinas, también en el caldo filtrado. Nada de sal, cebolla, ajo ni pastillas de caldo. El pescado blanco es más delicado que el azul y está bien tolerado, pero sigue siendo un complemento: la hidratación base proviene del agua fresca siempre disponible y, idealmente, de la comida húmeda. Introdúcelo de forma gradual en los gatos no acostumbrados al pescado.
Conservación
En el frigorífico en recipiente de vidrio hasta 2 días. En cubitos en el congelador hasta 3 meses: descongela y sirve tibio, nunca hirviendo.