¡Todo sobre los orígenes y la historia del gato doméstico! No se sabe con precisión a qué período se remonta la amistad entre gatos y humanos; podemos constatar su presencia gracias a la paleontología, pero establecer con exactitud cuándo comenzó la domesticación del gato es una tarea mucho más difícil. Sin embargo, algunos fósiles atestiguan la presencia del gato desde tiempos muy remotos. En Nuevo México, en los montes Sandia, se han encontrado huesos de gato que datan de hace 10.000 años; otros hallazgos, en cambio, se remontan a hace 8.000 años y salieron a la luz durante excavaciones arqueológicas en el suroeste de Anatolia. Descubramos cómo era considerado el gato en el Antiguo Egipto hasta llegar a nuestros días.

Orígenes e historia del gato doméstico

Existe discrepancia entre las afirmaciones de algunos naturalistas: algunos declaran que nuestro gato doméstico (Felis catus) es un descendiente silvestre del gato europeo (Felis silvestris). Otros, en cambio, sostendrían que su naturaleza es totalmente salvaje, como la de los grandes felinos. Según estos últimos, es poco probable que el pequeño felino haya aceptado relacionarse con el hombre, teniendo en cuenta que es un tipo de gato que vive en los bosques de muchos países, sobreviviendo gracias a sus habilidades como cazador y alimentándose de pequeños animales como roedores, aves, liebres y serpientes, permaneciendo así en los hábitats que le permiten encontrar estas presas.

El gato doméstico, por tanto, no puede ser en absoluto el felis silvestris. Según la opinión de otros etólogos y naturalistas, el gato más dispuesto a aceptar la presencia y la estrecha convivencia con el hombre es el gato montés africano (Felis lybica). De hecho, este se acerca a los núcleos habitados, alimentándose también de los desperdicios alimentarios humanos. Por ello, es mucho más probable que los seres humanos, en tiempos antiguos, hayan acercado y criado a los cachorros de gato salvaje y que el cruce de estos gatos haya dado origen a nuestro común gato doméstico.

No se sabe con precisión cuáles eran las finalidades del hombre de entonces al criar gatos. Se sabe, lamentablemente, que en tiempos de hambrunas y guerras el gato fue utilizado también como alimento; aunque la cría de gatos con fines alimentarios tenía costes muy elevados. Por ello, otra hipótesis a tener en cuenta es la de la domesticación orientada a la eliminación de roedores. Razón por la cual podríamos empezar a hablar de domesticación del gato a partir del 4.000 a.C., cuando la agricultura comenzó a desarrollarse de forma considerable, planteando el problema de la salvaguarda de los cereales.

Historia del gato en el Antiguo Egipto

¡Descubramos la historia del gato en el Antiguo Egipto! Tenemos testimonio de la convivencia entre gatos y personas con certeza desde el 3000 a.C., gracias a hallazgos iconográficos; pero los motivos por los cuales el antiguo pueblo egipcio pasó del respeto por el animal que protegía los graneros a una verdadera y propia divinización del mismo están envueltos en el misterio. Se han encontrado numerosos monumentos egipcios dedicados a este extraordinario animal doméstico, señal de que era profundamente venerado. Un ejemplo de ello es el culto a la Diosa Bastet, divinidad con apariencia de gata, Diosa de la sexualidad y la fertilidad; representada siempre con el sistro, símbolo de la armonía del mundo, practicado ya en el 3000 a.C.

En todas las casas egipcias había gatos domésticos: incluso los hijos les eran consagrados, y debían llevar un medallón con la efigie felina durante toda su vida. La muerte de un gato era motivo de gran aflicción para sus familiares, quienes en señal de luto se afeitaban las cejas. El cuerpecito era embalsamado y trasladado a Bubastis, ciudad consagrada a los gatos y destino de peregrinaciones durante las fiestas celebradas en su honor.

Como testimonio de ello, a finales del siglo pasado se encontraron necrópolis de gatos en diferentes localidades, como Bubastis y Beni Hassan, con cientos de miles de pequeñas momias envueltas en vendas de colores, sobre las cuales había sido dibujado el perfil del gato. Gracias a estos hallazgos y también a las pinturas y esculturas, se pudo establecer claramente una primera distinción de los gatos presentes en aquella época. El culto al gato alcanzó su apogeo en el 950 a.C., cuando se llegó a condenar a la pena capital a cualquiera que lo maltratara y causara, incluso accidentalmente, su muerte.

Difusión y domesticación del gato

Pronto se extendió por el mundo la fama de los gatos en el Antiguo Egipto, habilísimos en la caza de ratones; tanto es así que pronto se creó un verdadero tráfico clandestino de gatos, llevado a cabo por mercaderes sin escrúpulos que desafiaban las severísimas penas impuestas por Egipto a quienes atentaban contra la integridad de estas criaturas. Heródoto, un gran escritor de la época, nos cuenta que los mercaderes fenicios sustraían en secreto los gatos egipcios, por encargo de ricas familias griegas. Este tráfico arruinó las relaciones entre Egipto y Grecia, también porque, como continúa relatando Heródoto: "los griegos nunca pensaron en criar estos gatos: cuando escaseaban, se reemplazaban con otros, suministrados siempre por los mismos traficantes".

La noticia llegó también a Roma y los Romanos también quisieron ejemplares, que debían ser traídos necesariamente desde Egipto. Anteriormente habían utilizado la comadreja para ahuyentar a los ratones. A los soldados que habían prestado servicio en Egipto se les pedía que llevaran clandestinamente a la patria algunos ejemplares, que eran cargados en los barcos mercantes que surcaban el Mediterráneo. Así comenzó a difundirse el gato doméstico, que encontró un hábitat adecuado también en las islas. Llegó a todos los países del mundo gracias a los barcos mercantes, pero no siempre encontró el mismo aprecio que le habían dispensado los egipcios.

Es fácil imaginar por qué se dice "7 vidas como un gato". En el pasado, nuestros amigos felinos fueron víctimas sacrificiales de antiguos cultos; perseguidos como "colaboradores de brujos" con el afianzamiento del cristianismo y consumidos como alimento durante las guerras por falta de comida. A pesar de todo, lograron superar guerras y pestilencias adaptándose a todas las condiciones ambientales, brindándonos hoy en día una agradable compañía en nuestros hogares.