Hablamos del perro de caza por antonomasia, el Pointer inglés. Intentamos aclarar sus orígenes y analizamos el aspecto físico y el carácter de una de las razas caninas más famosas en el ámbito cinegético.

Orígenes e Historia del Pointer inglés

El Pointer inglés es uno de los perros con los orígenes más disputados del mundo; en esencia, todos reivindican la paternidad de esta codiciada raza. Los criadores franceses, ingleses y españoles se mantienen firmes, reclamando los orígenes del Pointer inglés, basándose en el hecho de que en él corre la sangre de los perros de caza de sus respectivos países. Sin embargo, es innegable que a los ingleses les corresponde el mérito de haber mejorado la raza, convirtiendo al Pointer en el perro de caza más popular de todos. Aunque los orígenes son desconocidos, el país que más reivindica la paternidad del perro Pointer es España. Según los expertos, el Pointer inglés descendería del braco español, que llegó a Gran Bretaña a principios del siglo XVIII.

Lo cierto es que, más allá de su procedencia, a los ingleses les corresponde el mérito de haber logrado que el Pointer se distanciara claramente de las características del braco español, haciéndolo mucho más ligero y ágil. Según otros, el Pointer inglés sería una mezcla entre braco italiano, Foxhound, Setter, Greyhound, Bull terrier y Bulldog. Actualmente el Pointer se considera de origen británico, aunque la cuestión no está cerrada. Una pequeña curiosidad es precisamente el significado de su nombre en inglés, Pointer, que deriva del verbo "to point", es decir, señalar. Pointer significa, por tanto, señalador. Una palabra que resume toda su actitud.

Estándar de raza del Pointer inglés

El Pointer inglés es un perro de talla media. El macho tiene un peso que varía entre los 18 y los 34 kg, mientras que la hembra entre los 16 y los 30 kg. La altura a la cruz varía de 53 a 56 cm en la hembra y de 56 a 70 cm en el macho. De constitución musculosa, rápido pero robusto. Perro ideal para la muestra, la búsqueda y el cobro de piezas. Tiene un porte elegante y un olfato excepcional. El tronco del perro podría idealmente inscribirse en un cuadrado, con proporciones perfectas. Las extremidades son largas y musculosas, bien asentadas sobre una osamenta redonda y estable. La postura es la típica del Pointer, como si siempre estuviera a punto de lanzarse al ataque.

La cola está insertada a media altura, con una raíz ancha y un extremo muy fino. El cuello es largo, de perfil ligero y ligeramente arqueado. La cabeza tiene dimensiones regulares, con un frontal amplio entre las orejas y ligeramente abombado. El hocico es cuadrado y parte de un stop muy marcado. Los ojos son grandes y redondos, pero no saltones ni asustados. El color es ocre oscuro, con una expresión inteligente y alerta. Las orejas tienen una inserción alta y son de forma triangular con el extremo redondeado. Se portan bajas y pegadas a la cabeza. La piel es muy tirante y elástica.

El pelo es corto, apretado y liso. Al tacto es fino y sedoso, y a la vista resulta especialmente brillante. El estándar de raza contempla varios colores, entre ellos el negro, también fuego, el blanco, el leonado, el rojo, el marrón y el amarillo, en todas sus distintas tonalidades. Los colores pueden combinarse todos con el blanco o presentarse en color liso.

Cuidado del Pointer inglés, alimentación

La salud del Pointer inglés no presenta ningún problema, siempre que se le alimente de forma adecuada desde los primeros meses de vida, por lo que solo necesita los controles habituales. Un ejemplar bien cuidado tiene una esperanza de vida de 14 años. Su alimentación debe ser variada y bien equilibrada. El pelo debe cepillarse al menos una vez a la semana y con mucho cuidado.

Carácter del Pointer inglés

El Pointer inglés es el perro de caza, sin ninguna duda. Fascinante cuando parte al galope durante una jornada de caza, tanto como lo es en su estatuaria y legendaria inmovilidad durante la espera. Con su dueño establece una relación de igual a igual, donde ninguno es sumiso y ninguno es superior. Leal, equilibrado, consciente de su potencial, el Pointer es el perro que todos los cazadores desearían. Pero hay más: el perro inglés sabe ser un excelente compañero de vida que, después de haberse ejercitado a fondo, pasa con gusto el tiempo a los pies del sofá, entre mimos y sueño.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el Pointer no puede ni debe ser únicamente un perro de apartamento; no se le puede privar de espacio, movimiento y, sobre todo, jornadas de caza. Su educación debe ser cuidadosa, constante y coherente desde los primeros meses de vida, prestando especial atención a la socialización con personas y animales.

Cría del Pointer inglés

Entre los tres y los nueve meses de vida, el Pointer puede desarrollar problemas relacionados con la alimentación y el tipo de ejercicio físico que realiza, desde la displasia hasta las disfunciones tiroideas. Por ello debe criarse con mucho cuidado, para obtener un perro adulto digno de su nombre, que es casi una leyenda. El Pointer inglés es un perro muy famoso y muy comercializado, por lo que, en caso de querer adquirir un cachorro, es necesario acudir única y exclusivamente a criaderos reconocidos por la ENCI, que puedan garantizar pedigrí y certificados médicos y que puedan proporcionar información correcta sobre su crecimiento y desarrollo.