Cepillar al perro es tan esencial como alimentarlo, acariciarlo y educarlo. Los motivos por los que el perro debe ser cepillado con frecuencia son bastante obvios, empezando por el bienestar del propio animal. Un pelaje enredado con nudos puede provocar inflamaciones cutáneas sumamente molestas para nuestro animal, sin hablar de los parásitos o cuerpos extraños que pueden colarse en el manto, especialmente si tenemos la buena costumbre de llevarlo a pasear con frecuencia por los parques. Descubramos cómo cepillar a un perro de forma correcta y cómo cuidar el pelo del perro…
Cómo cuidar el pelo del perro
No debemos subestimar la natural pérdida de pelo del perro que nuestro amigo experimenta con regularidad en el período de la muda, cuando el subpelo cae para dejar paso al nuevo. El pelo muerto debe cepillarse, de modo que la piel del perro pueda respirar. El continuo cuidado del pelo del perro será sin duda apreciado por nuestro amigo de cuatro patas, ayudando a reforzar cada vez más el vínculo entre nosotros y él. Pero para que esto ocurra, es necesario que el perro no viva el momento del aseo como un tormento, sino como algo positivo, similar a un juego o a una sesión de mimos por nuestra parte.
Por eso es fundamental que el perro se acostumbre al cepillo para perros y a la carda desde cachorro. Una buena idea es acostumbrar a nuestro perro a ser cepillado antes de la hora de la comida, de modo que sepa que esta es la norma: primero el deber y luego el placer. Hablarle con tones dulces y cariñosos durante la limpieza del perro lo tranquilizará y se dejará limpiar con mayor agrado. Además, debemos prestar mucha atención al estado de ánimo de nuestro perro; intentar cepillarlo en un momento en que está particularmente nervioso podría ser contraproducente, además de inútil.
Cuidado del perro de pelo largo y de pelo corto
¿Cómo cepillar al perro? Naturalmente, lo primero que hay que hacer es procurarse las herramientas adecuadas según el tipo de pelo del perro. Para los perros de pelo corto al ras, como por ejemplo los Dobermann, bastará con tener un guante especial para pasar por su pelo a modo de caricia y eliminar el pelo muerto con cadencia semanal; en este caso la carda para perros es innecesaria, ya que no hay riesgo de que el pelo se enrede.
Si tenemos un perro de pelo corto o medio largo, como por ejemplo un labrador, será más probable encontrar nudos, también debido al subpelo bastante denso, y entonces deberemos dedicar un poco más de atención a su pelo. En este caso utilizaremos un peine para perros para deshacer los posibles nudos y retirar hojitas o insectos del pelo del perro. Después llegará el turno del cepillo, que pasaremos por todo el cuerpo del perro con delicadeza, sin olvidar las zonas menos accesibles.
Un perro de pelo largo, como por ejemplo el Collie, necesita un cuidado continuo del pelo; el procedimiento será el mismo: primero el peine y luego un cepillo para perros de pelo largo, prestando mucha atención a no tirar demasiado en presencia de nudos, pasando en cambio el peine en zigzag para facilitar su deshecho, y sin ejercer demasiada presión para evitar hacerle daño al perro. En el caso de tener un perro de pelo rizado, como el Caniche, se debe usar un pequeño rastrillo en lugar del peine para deshacer los nudos y un cepillo para perros con cerdas anchas de metal. En este caso recordemos que también es necesario un esquilado continuo, ya que el pelo del perro Caniche crece de forma ininterrumpida.
Cómo cepillar a un perro con la carda
Para cepillar al perro de manera eficaz hay que seguir unas pequeñas y sencillas reglas de importancia fundamental. A excepción de los perros de pelo corto al ras, la carda debe usarse al menos una vez a la semana. El cepillo para perros, en cambio, debe usarse con la mayor frecuencia posible; especialmente cuando se regresa de una salida al campo.
La carda limpia en profundidad el pelo eliminando cuerpos extraños y deshaciendo los nudos; se pasa comenzando por las patas y terminando por el lomo, siguiendo el sentido natural del pelo. Es necesario un movimiento firme pero ligero, de modo que el perro no note vuestra indecisión, que podría ponerlo nervioso; pero al mismo tiempo no resulte herido por un exceso de energía. Esta operación, si se realiza una vez a la semana, además de cuidar el pelo del perro, estimula la oxigenación de la sangre.
Cómo cepillar al perro con el cepillo
El cepillado, en cambio, debe realizarse con mayor frecuencia, al menos dos veces a la semana. Se comienza por la cabeza del perro y se desciende en dirección a la cola, insistiendo en el cuello y en la parte posterior del perro; las zonas en las que habitualmente hay una mayor presencia de pelo muerto. También en este caso hay que respetar absolutamente el sentido del pelo y nunca realizarlo sobre el pelo mojado. Si con el cepillo se encuentran resistencias en el pelo, no hay que tirar para evitar hacerle daño al perro; hay que moverse en zigzag. Lo más importante es usar siempre mucha delicadeza, y no olvidar nunca premiar al perro que se deja cepillar tranquilamente.
Recordemos que un perro cepillado con frecuencia es un perro más sano, además de más limpio. Asimismo, el masaje que ejerce el cepillo tiene el efecto de relajar los músculos de nuestro perro, que tenderá a estar más tranquilo. En lo que a nosotros respecta, ver a nuestro perro relajado y en buena salud es sin duda un excelente premio; pero si no fuera suficiente, recordad que cuantos más pelos quitemos con el cepillo, menos encontraremos en nuestra ropa y en nuestros sofás…