El arnés para perros es una especie de collar que, en lugar de rodear solo el cuello del perro, actúa como un arnés, abrazando el cuello pero también el pecho y las patas traseras de nuestro amigo de cuatro patas. Pero ¿cómo se pone el arnés al perro? Descubramos cómo colocar el arnés al perro de la forma correcta…
Por qué usar el arnés para perros
El arnés para perros es, en general, mucho más cómodo que un simple collar, especialmente para los perros que tiran de la correa durante los paseos, o para aquellos que tienden a echarse hacia atrás con frecuencia, como los cachorros, porque aún no han superado ciertos miedos. El arnés nos permite no hacerle daño al perro e impide que él mismo se lo haga; además, especialmente si tenemos un perro de gran tamaño, nos da la posibilidad de pasearlo con total seguridad, combinado con un bozal si fuera necesario.
A este respecto, queremos recordar que los famosos "collares de ahorque", los que se utilizaban para pasear a los perros más problemáticos ya que estaban provistos de un nudo corredizo especial que se apretaba a medida que el perro tiraba, están, con razón, prohibidos por la ley. Por eso el arnés para perros se convierte en una solución realmente excelente, tanto para los perros pequeños con el cuello delicado, como para los grandes y algo revoltosos.
¿Cómo se pone el arnés al perro?
El único pequeño problema que a veces surge con el arnés es el de hacérselo poner al propio perro; al principio puede parecer una operación algo complicada y, sin duda, se necesita un momento de tiempo y paciencia para permitir que el perro se acostumbre a este nuevo accesorio y para que nosotros adquiramos la destreza adecuada, pero después se convertirá en algo sencillo y natural. Veamos entonces, ¿cómo se pone el arnés al perro? ¿Existen estrategias? Lo primero importante que hay que decir es que existen en el mercado distintos tipos de arneses, cada uno de ellos válido a su manera; solo debemos entender cuál es el más adecuado para nuestro amigo.
Con este fin, en nuestra opinión, es más útil acudir junto a nuestro perro a una tienda de artículos para animales de compañía; así podremos probar directamente en él los distintos modelos y elegir el más idóneo, especialmente si es su primer arnés. En nuestra opinión, un buen arnés debe tener al menos dos hebillas para abrocharlo, lo que nos garantiza un mejor agarre sobre el perro, y un anillo en D en la parte superior, situado entre los omóplatos para enganchar la correa.
Los modelos ergonómicos tienen almohadillas más suaves en la parte que pasa bajo el pecho, para no molestar al perro. En cualquier caso, es fundamental estar seguros de que sea la talla correcta para nuestro amigo, así que recuerde que, tras colocarlo y abrocharlo, debemos poder, en cualquier punto, pasar dos dedos entre el cuerpo del perro y el arnés. No debe estar apretado para no arriesgarnos a lastimar al perro y, al mismo tiempo, no debe estar demasiado suelto para no correr el riesgo de que se salga.
Cómo colocar el arnés al perro y tipos de arnés
Los arneses que se colocan por las patas deben posicionarse en el suelo, abiertos y con las hebillas mirando hacia el pavimento. Hay que hacer que el perro coloque las patas traseras en los dos espacios destinados a ellas; generalmente separados por la banda que pasará bajo el pecho del perro. Una vez que el perro esté posicionado, bastará con deslizar el arnés hacia arriba y enganchar las dos hebillas sobre el lomo. A lo largo del arnés para perros habrá unas pequeñas hebillas deslizantes que nos servirán para adaptarlo al cuerpo de nuestro perro, de manera que resulte perfecto para él.
Los que se colocan por la cabeza, en cambio, son arneses algo más complicados a los que acostumbrar a un perro que no los conoce, pero su eficacia bien vale el esfuerzo. Para colocarlo, deberemos hacer pasar la cabeza del perro por el agujero correspondiente, y esa es la parte más difícil. Hecho esto, se deja pasar el arnés bajo el pecho y las patas traseras y luego se abrocha siempre sobre el lomo. Algunos arneses tienen incluso cuatro hebillas, lo que los hace muy sencillos de poner, aunque son algo menos comunes. Otros tienen forma de Y, y se denominan arneses noruegos, y tienen un solo gancho lateral.
Poner el arnés al perro es muy sencillo; basta con pasar la cabeza por el agujero y luego deslizar la cinta bajo el pecho y engancharla justo detrás de las patas delanteras. A veces, si nos resulta demasiado complicado, puede ser útil seguir algún videotutorial sobre cómo colocar el arnés al perro; aunque en realidad no es una operación tan difícil, muchas veces solo hace falta tiempo para que el perro se acostumbre.
Cómo acostumbrar al perro al arnés
¿Cómo acostumbrar al perro al arnés? Con paciencia, ese es el secreto. Tal como hicimos con el collar, dejemos que el perro haga un poco de amistad con él, sin intentar ponérselo. Quizás lo ponemos en el suelo y dejamos algo de comida dentro, y nos alejamos. Lo primero es que el perro entienda que no es algo de lo que tener miedo. No lo sometamos a un estrés innecesario; de forma gradual llegaremos a ponérselo, premiémoslo siempre con algún bocadito. Las primeras veces dejémosselo puesto solo durante poco tiempo, incluso desabrochado si fuera necesario. Cuando hayamos logrado abrocharlo correctamente, dejémoslo caminar por casa unos minutos y luego quitémosselo; solo así podremos llegar a ponerle el arnés al perro para salir a dar un paseo.
A veces los perros se lo ponen enseguida, impulsados por la curiosidad; pero si forzamos demasiado, podrían retroceder y al cabo de un tiempo no querer ponérselo más. Lo importante es interpretar el lenguaje corporal del perro y, si percibimos temor, respetar sus tiempos. Forzarlo a ponerse el arnés o regañarle porque no lo consigue solo servirá para que asocie el objeto a un momento desagradable, y para hacer todo más difícil.