Hablemos del Australian terrier, conozcamos su historia partiendo de sus orígenes y familiaricémonos con su carácter. Analizamos el estándar de raza y su difusión en el mundo.

Orígenes e historia del terrier australiano

El Australian terrier, no es difícil imaginarlo, es originario de Australia, pero el país que verdaderamente lo hizo evolucionar y expandirse es sin duda Gran Bretaña, en la persona de la condesa de Stradbroke que, fascinada por el perro australiano extremadamente parecido al más cercano Yorkshire, dio vida a una verdadera selección que tenía el preciso objetivo de fijar las características de la nueva raza. Los antepasados del Australian terrier que hoy conocemos son, como es fácil intuir, diversos terriers ingleses entre los que se encuentran, precisamente, el Yorkshire, el Norwich y el Patterdale.

En 1887 se funda en Australia el primer Club de raza, el Australian terrier logra en esos años ser exportado a los Estados Unidos, donde cosecha un notable éxito, para llegar algunos años después también a Europa. En 1933 el terrier australiano es incluido en el Libro de Orígenes Ingleses, y en 1961 se aprueba el primer estándar de raza que atribuye su paternidad definitivamente a Australia, confirmando a su vez todas las características fijadas por la selección inglesa.

Estándar de raza

El Australian terrier es un perro de talla pequeña muy compacto y, en proporción a su tamaño, decididamente robusto. Un macho adulto mide una altura a la cruz de aproximadamente 25 cm con un peso inferior a los 7 kg. El cuerpo del pequeño terrier es largo en relación a la altura, y está estructurado de tal manera que puede encerrarse idealmente en un rectángulo. El tórax es profundo y ancho, con las costillas arqueadas.

Las patas bien aplomadas tienen una longitud media y muestran una buena estructura ósea. La musculatura, bien desarrollada en todo el cuerpo, resulta particularmente evidente en los miembros posteriores. La cola está insertada alta y es muy móvil, nunca se lleva levantada sobre el lomo, y lamentablemente la mayoría de las veces se amputa.

El cuello de longitud media está bien insertado y sostiene una cabeza larga, con el cráneo plano y un stop moderado que da paso al hocico fuerte y cuadrado; la trufa es ancha y negra. La característica de la raza australiana es un mechón de pelo erizado que corona la parte superior de la cabeza, peculiaridad cuanto menos singular. Los ojos redondeados tienen una expresión particularmente aguda; el color, en función del pelo, va del ámbar al marrón.

Las orejas están posicionadas en lo alto del cráneo y tienen forma de triángulo apuntado, son pequeñas y se llevan rectas y tensas. El manto está formado por un denso subpelo, cubierto por un pelo tupido y de al menos 6 cm de longitud, más largo en el hocico y en la parte inferior de las patas. Al tacto es áspero y denso, rebelde. Los colores admitidos son el azul acero, el gris-azul fuego y el total blue, además del color arena que puede intensificarse hasta el rojo.

Cuidado del Australian terrier, alimentación

La salud del Australian terrier es excelente, no requiere ningún cuidado especial y no tiene predisposición a enfermedades congénitas. El pelo debe cepillarse y cardarse con frecuencia, con especial atención durante el período de muda, y la alimentación del perro debe ser equilibrada y de buena composición, sin adición de suplementos artificiales.

Carácter del Australian terrier

Como todos los terriers, el australiano también es muy activo y dinámico, inteligente y atento. El Australian terrier es un excelente perro de compañía que se adapta a todo tipo de entornos; vive muy bien en el interior de un apartamento dada también su pequeña talla, pero no renuncia a frecuentes paseos con su dueño.

Su carácter vivaz roza a menudo la hiperactividad, pero en compensación es muy leal y cariñoso con toda su familia. Especialmente adecuado para los niños, dado su continuo necesidad de movimiento, se relaciona con ellos como con sus iguales; nunca muestra agresividad ni reacciona de forma nerviosa.

Su temperamento es extremadamente equilibrado; aunque de pequeña talla, consigue ser suficientemente ruidoso como para ahuyentar a un eventual intruso, motivo por el cual lo consideraremos un buen perro guardián, además de un excelente perro de compañía. Le encanta viajar incluso en trayectos largos, siempre a la búsqueda de cosas nuevas y nuevas aventuras. El Australian terrier es adecuado para todo tipo de personalidades ya que es fácilmente educable; responsable y despierto, aunque requiere cierto compromiso dada su hiperactividad.

Crianza y precio

El cachorro de Australian terrier puede confundirse fácilmente con un Yorkshire; lo que marca la diferencia es precisamente el mechón de pelos en la cabeza, que resulta notable desde el principio. Podríamos llamarlo un pequeño travieso; la verdad es que inspira mucha simpatía y ternura, y enamorarse de él es realmente cuestión de un instante.

En Italia no constan criaderos reconocidos por la ENCI y nosotros, como siempre, invitamos a desconfiar de las compraventas realizadas entre particulares a menos que estén ampliamente documentadas. En Inglaterra, no obstante, país europeo donde está indudablemente más extendido, el precio de un cachorro de Australian terrier es de aproximadamente 800-1.000 euros.