El gato del bosque de Noruega... al mirarlo no parece precisamente el típico gatito de interior, ¿verdad? Con su porte salvaje y esa expresión tan fría y decidida que recuerda de cerca a la de los grandes felinos depredadores, sin embargo os sorprenderá descubrir el carácter tan alegre y afectuoso que esconde. Descubrámoslo juntos repasando su historia, sus costumbres y las características del gato noruego.

Historia del gato del bosque de Noruega

La historia del gato noruego se remonta a tiempos muy lejanos, y se entrelaza con la de los vikingos, que los tenían en sus casas y los cargaban en sus barcos para dar caza a los ratones. Los primeros indicios históricos verificados se remontan a 1559, cuando un sacerdote danés, Peter Clausson Friis, dividió los linces en tres grupos: linces-lobo, linces-zorro y linces-gato; estos últimos, según algunas imágenes, parecen haber sido precisamente los ancestros del gato del bosque de Noruega.

El gato noruego, tras haber desaparecido casi por completo durante la Primera Guerra Mundial, logró sobrevivir gracias a cruces con gatos domésticos que salvaron la raza, aunque modificaron ligeramente su aspecto haciéndolo un poco más dulce. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, el gato noruego participó en su primera exposición felina en Oslo, cosechando un gran éxito, pero la primera referencia a un estándar de raza no llegaría hasta 1972. Para el reconocimiento oficial por parte de la FIFE habrá que esperar hasta 1975, año en que se funda el Norsk Skogkattring, el club del gato del bosque de Noruega.

Estándar de raza del gato del bosque de Noruega

Sin duda los aspectos más llamativos del gato del bosque de Noruega son dos: el tamaño y el pelo del gato. En cuanto a la talla, podemos decir tranquilamente que se trata de un gato de talla grande; un macho adulto tiene un peso que ronda los 8 kg, mientras que una hembra se acerca más a los 5 kg. El pelo es semilargo, brillante e impermeable, mucho más largo alrededor del cuello y la cola; se aceptan todos los colores excepto el colorpoint, el chocolate, el lila y el fawn. El subpelo es denso y lanoso, evidentemente para protegerlo del frío de su país de origen. La cabeza forma un perfecto triángulo equilátero, con las orejas grandes y erguidas que lo prolongan; los ojos son grandes y algo oblicuos, y su color puede variar del verde al dorado.

La complexión es muy robusta, el pecho sólido y ancho que aporta estabilidad también a las patas, fuertes y resistentes. Los pies son grandes y redondos, con mechones de pelo entre los dedos palmeados. La cola del gato es muy amplia y larga, tanto que en algunos ejemplares, al estirarla hacia atrás, llega a tocar el cuello. El gato del bosque de Noruega tiene una constitución tan robusta que rarísimas veces necesita cuidados médicos; incluso cuando enferma, sus anticuerpos suelen hacer tan bien su trabajo que difícilmente se requiere intervención médica. La alimentación del gato del bosque de Noruega debe ser variada y equilibrada, aunque en general no es difícil contentarlo; con la excepción del arroz, que parece no ser de su agrado en absoluto.

Carácter del gato del bosque de Noruega

Al contrario de lo que podría hacer pensar su aspecto, el gato del bosque de Noruega es muy juguetón; le encanta interactuar con su dueño, y es precisamente él quien lo elige dentro de la familia que lo acoge. En general es sociable con todos, juega de buena gana con los niños, con los otros gatos e incluso con los perros. Vive muy a gusto en un apartamento, siempre que tenga a su disposición un buen rascador que resista los embates de sus fuertes zarpas. También adora estar al aire libre y seguir su instinto cazador. Es un gato inteligente, tranquilo y sociable, no le gusta la soledad y en casa difícilmente causa algún daño. Aprende a obedecer órdenes pero nunca se somete, es un depredador y lo demuestra imponiendo su carácter; aunque nunca reacciona de forma agresiva hacia su dueño.

El gato noruego detesta que le hablen con un tono de voz despótico o agresivo, tiene un carácter muy firme e indómito; en definitiva, el gato noruego del bosque es una compañía verdaderamente excelente, pero solo por elección propia. Una curiosidad sobre la raza de gato noruego es que le encanta jugar con el agua; así es, si queréis hacerlo feliz, dejad a su disposición una pequeña piscina.

Cría de gatos noruegos

El cachorro de gato del bosque de Noruega es de lo más bello que se puede ver; una bolita con todo ese pelo un poco alborotado que rueda sin parar por la casa, infatigable e inagotable. Los cachorros de gato noruego necesitan juguetes para gatos desde el principio para desfogar su infinita energía. Cuando el cachorro esté agotado, y solo entonces, irá al dueño en busca de mimos. Es de fundamental importancia no consentirlo demasiado desde pequeño; al ser un dominador por naturaleza, se corre el riesgo de perder el control sobre él. El gato noruego del bosque es muy adecuado para familias alegres y numerosas, y conviene llevarlo con ellas desde pequeño para que se acostumbre a crecer con quienes él considerará a todos los efectos su familia.