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Gatto adulto

Cubitos de Caldo de Pollo Hidratantes para Gatos

Cubitos de caldo de pollo sin sal para congelar: un snack hidratante y aromático que puedes disolver sobre el pienso o servir en verano a los gatos que beben poco.

Tiempo ~75 min
Porciones 12

El gato, heredero de los felinos del desierto, bebe instintivamente poco y tiende a la deshidratación: un problema serio para sus riñones. Estos cubitos de caldo de pollo son una forma sencilla e ingeniosa de aportarle más líquidos, sin forzarlo. Puedes disolver uno tibio sobre sus croquetas para hacerlas más apetecibles, u ofrecerlos ligeramente derretidos como snack fresco en los días de calor.

Ingredientes

  • 2 muslos de pollo con hueso (más sabrosos y ricos en gelatina)
  • 800 ml de agua

Procedimiento

  1. Enjuaga los muslos de pollo y ponlos en una olla con el agua, sin sal ni cebolla, ajo ni caldo en pastilla.
  2. Lleva a ebullición suave, espuma la superficie y luego cocina tapado a fuego lento durante 60 minutos.
  3. Apaga el fuego, cuela el caldo con un colador fino y deja enfriar. Recupera la carne del hueso para otras recetas (elimina con cuidado todos los huesecillos).
  4. Cuando el caldo esté frío, retira la capa de grasa que se forma en la superficie.
  5. Vierte el caldo en moldes para cubitos de hielo y congela.

Notas

Fundamental: nunca se le debe dar al gato ningún hueso cocido, porque se astilla. El caldo debe ser muy sencillo, solo pollo y agua, sin sal ni aromas tóxicos como la cebolla y el ajo. Desgrasar el caldo lo hace más ligero. Estos cubitos son un complemento hidratante, no una comida: la hidratación principal sigue siendo el agua fresca siempre disponible y, si es posible, la alimentación húmeda.

Conservación

Los cubitos se conservan en el congelador en una bolsa cerrada hasta 3 meses. Descongela un cubito cuando lo necesites y sírvelo tibio o recién derretido: nunca lo calientes a temperaturas elevadas antes de dárselo al gato.

Nota. Las recetas publicadas aquí están pensadas como apoyo informativo. En presencia de patologías, alergias diagnosticadas o condiciones clínicas particulares, consulta siempre a tu veterinario de confianza o a un nutricionista veterinario antes de cambiar la alimentación de tu mascota.
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