Tendríamos que hacer un largo viaje hacia atrás en el tiempo, hasta el año 2000 a.C., para encontrar los primeros ejemplares del gato Mau egipcio. Entre faraones, dioses y místicas creencias desfilaba en todo su esplendor este magnífico ejemplar de raza felina. Demasiado para nosotros, simples mortales, que no podemos llegar tan lejos con la imaginación y, por ello, debemos dar un gran salto temporal hasta los años 50, cuando afortunadamente el gato real cruzó por nuestro país. Conozcamos las características y la historia del gato Mau egipcio.
Historia del gato egipcio moteado
La palabra Mau en egipcio significa precisamente gato, así que así debería llamarse, Mau y punto, como si no necesitara siquiera descripciones ni palabras; basta mirarlo para encontrar toda la antigua y mística belleza de la raza felina. El Mau egipcio, o Egyptian Mau, es quizás la raza de gato más antigua que jamás haya existido sobre la tierra. Pero de su primera vida, la que vivió en el antiguo Egipto, tenemos muy poca información: sabemos que era venerado como un dios y que poblaba las grandes mansiones de los faraones, sabemos que a menudo estaba adornado con preciosísimas joyas al igual que su rey y que desfilaba sin ser molestado por las calles de El Cairo y Tebas, pero eso es todo.
Solo en los años 50 llega casualmente a manos de la princesa rusa Nathalie Trubeckoj un cachorro plateado con pequeñas manchas muy negras a lo largo de todo el cuerpo y ojos verdes como una piedra preciosa. Fascinada por tanta belleza, la princesa decide llevarlo a Canadá pasando por Roma, fundando el primero de todos los criaderos de gatos Mau egipcios, Fatima. Lo que reveló a la princesa la procedencia del cachorro fue la caja que lo contenía, que llevaba inscripciones en lengua egipcia. Para ampliar el desarrollo de la nueva raza, Nathalie hizo traer otros ejemplares directamente desde Egipto y el Mau egipcio creció en número, obteniendo el reconocimiento oficial de la raza en 1977.
Estándar de raza del gato Mau
El Mau egipcio tiene el pelaje moteado, con perfectas manchitas de una tonalidad mucho más oscura que el color de base. Los colores admitidos son tres: el silver, el bronze y el black. La complexión del Mau se caracteriza por músculos ágiles ocultos bajo un porte exageradamente elegante. La cola del gato mide aproximadamente 20 cm de largo, las patas son esbeltas pero muy fuertes y su andar resulta sinuoso y cauteloso; siempre a punto de lanzarse en una desenfrenada carrera a una velocidad que, en proporción, recuerda de cerca a la de su lejano primo el guepardo, del que evidentemente no ha heredado únicamente las manchas.
Lo que permite al gato egipcio un alargamiento tal del cuerpo como para alcanzar una velocidad muy elevada son unos pequeños pliegues de piel que tiene bajo el vientre; llamados gousset, que se extienden hasta las extremidades inferiores. El hocico es cuneiforme y grácil, los ojos de un verde brillante sin matices y las orejas grandes y puntiagudas. Los cuidados que requiere el Mau egipcio son realmente escasos, ya que su físico es muy resistente y adaptable a todos los contextos. La limpieza del pelo del gato puede realizarse una vez a la semana y sirve más para darle brillo que cualquier otra cosa. Su dieta debe ser equilibrada, entre húmedo y seco; en cuanto a las cantidades, el Mau se gestiona muy bien por sí solo, y lo que come lo quema rápidamente durante sus partidas de caza y sus desenfrenadas carreras.
Carácter del gato Mau egipcio
El Mau egipcio es un gato decididamente cariñoso, ¡a veces incluso demasiado! Socializa con gusto con toda su familia adoptiva; en general elige un alma gemela a la que se apega y ya no la suelta, en el sentido más literal de la palabra. El gato egipcio sigue a su dueño por la casa y espera a que se detenga para trepar por sus piernas; por la mañana no le da tregua hasta recibir su dosis de mimos, y por la noche verá la televisión con gusto encaramado sobre sus piernas.
El gato Mau es un gato goloso, que tiende a rebuscar en la cocina en busca de algo rico, juega con gusto al escondite y es imposible de atrapar. Le encantan los juguetes para gatos y, aunque se adapta bien a la vida en apartamento, necesita absolutamente poder salir al exterior; si no tiene una salida, literalmente devastará la casa durante una de sus carreras desenfrenadas. Sociable y juguetón, exige sin embargo el respeto de sus tiempos: si no tiene ganas de interactuar, se refugia en un lugar seguro y no se deja ver hasta que él lo decide. Es un gato adecuado para niños, con quienes juega con gusto; quizás resulta un poco demasiado exigente para las personas mayores. Detesta la soledad pero también el bullicio; llama la atención de su dueño modulando su maullido según lo que quiere, haciéndose entender a la perfección.
Cría del gato Mau egipcio
El cachorro de gato Mau egipcio es muy tierno y mimoso; ligeramente egocéntrico, tanto que si no está en el centro de atención cuando quiere no duda en trepar por la ropa hasta conseguir que lo cojan en brazos. Necesita juguetes para gatos y estar al aire libre porque no puede evitar satisfacer su instinto cazador; por este motivo, en casa tampoco puede faltar un rascador y pequeños muñequitos con los que jugar cuando no puede estar fuera.
El gato egipcio tiene una fuerte personalidad desde pequeño y desde luego no pasa desapercibido a menos que sea él quien lo decida. Hay que tener en cuenta, cuando se decide adoptar uno, que por muy autosuficiente e independiente que sea, el Mau egipcio es una raza de gatos que requiere bastante atención; a cambio, regala un amor que desarma.