¿Cómo cepillar a un gato? Si hay algo a lo que el gato presta especial atención es a su higiene personal; es bien sabido que nuestros amigos felinos son animales extremadamente limpios. Cualquiera que tenga o haya tenido un gato en casa no puede dejar de haber observado la minuciosidad con la que se dedica a limpiar su pelo siguiendo un esquema muy preciso y dedicando a esta actividad gran parte de su tiempo. Esto significa que el gato es perfectamente capaz de ocuparse por sí solo de su higiene personal.
Las pequeñas protuberancias en forma de gancho que tiene en la lengua la convierten en una especie de cepillo natural; el gato limpia todas las partes accesibles de su cuerpo, utilizando los dientes para mordisquear posibles nudos de pelo o agentes externos atrapados en él. Para limpiarse la cabeza, en cambio, utiliza su patita, lo mismo para las orejas y los ojos. Pero entonces, ¿qué necesidad hay de cepillarlo? Esta es una buena pregunta, y las respuestas son muchas. Empecemos por el principio y entendamos por qué es importante cepillar el pelo del gato, cómo cepillar a un gato y cuándo hacerlo.
Por qué cepillar al gato
Una de las razones más importantes por las que debemos saber cómo cepillar al gato correctamente no tiene que ver con su higiene, sino con la relación que tenemos con él. De hecho, al gato en general le encanta que lo cepillen porque esto le recuerda a los continuos cuidados y mimos que le dedicaba su mamá. El minino interpreta este gesto nuestro como una atención especial y, si lo acostumbramos desde pequeño, se convertirá en un ritual agradable tanto para nosotros como para él, al que nos someteremos juntos. Esto, junto al tiempo que pasamos jugando con él y mimándolo, servirá para consolidar nuestra relación.
Hablando de forma más práctica, cepillar al gato sirve para proteger su salud. Durante el período de muda, nuestro gato pierde mucho pelo; más de la mitad del pelo muerto es ingerido por el propio minino durante sus sesiones de autolimpieza. Esto puede ocasionar no pocos problemas cuando se forman verdaderas bolas de pelo en su estómago. De ahí que sea importante que nosotros ayudemos a nuestro gatito a eliminar el pelo ya superfluo. Además, no hay que subestimar el hecho de que la limpieza del gato por nuestra parte es una excelente manera de examinar la piel del gato, detectar posibles parásitos o protuberancias que merece la pena mostrar a un veterinario.
Cómo cepillar a un gato correctamente
En el mercado existen muchísimos productos para el cuidado del gato; lo que en realidad necesitamos son un peine y un cepillo para gatos. Si tenemos un gato de pelo largo, comenzaremos utilizando un peine de plástico con los dientes redondeados para deshacer los posibles nudos y encontrar cuerpos extraños, y luego para dividir el pelo del lomo del gato en dos bandas que caigan hacia el exterior. Esto se debe a que al gato no le gusta que lo cepillen en la dirección de su longitud; prefiere una caricia desde el centro del lomo hacia el exterior.
Prestemos mucha atención a no tirar del peine cuando se quede atascado en un nudo; corremos el riesgo de hacerle mucho daño a nuestro minino. En cambio, podemos sujetar con los dedos el pelo entre el nudo y la piel y luego pasar el peine; si el nudo no se deshace, puede ser útil utilizar algún producto específico para desenredar el pelo del gato o acudir a un peluquero canino. Cuando hayamos terminado con el peine, pasaremos al cepillo siguiendo la raya que hemos creado para eliminar todo el pelo muerto.
Continuaremos luego con las patas y la barriga, la zona donde con más frecuencia se forman nudos en el pelo largo, y finalmente una caricia muy rápida en la cola, ya que esta es la zona que el gato tolera menos. Si en cambio tenemos un gato de pelo corto, cepillarlo será mucho más sencillo; bastará con pasar un peine en la dirección del pelo para encontrar posibles restos de pelo o suciedad y luego pasar al guante de goma, con el que acariciaremos todo el cuerpo del gato. Podemos continuar mientras el minino no empiece a agitar la cola; esa es su señal para decirnos que ya es suficiente.
Con qué frecuencia cepillar al gato
De nuevo debemos hacer una distinción entre gatos de pelo largo y gatos de pelo corto. En el primer caso, la limpieza del gato debe ser mucho más frecuente; a ser posible incluso todos los días y, en cualquier caso, no menos de dos o tres veces por semana. Esto se debe a que, si se descuida, el pelo largo forma nudos casi imposibles de deshacer sin la ayuda de un peluquero canino, y estos nudos pueden provocar irritaciones o eritemas cutáneos.
En el caso del gato de pelo corto, generalmente basta con una vez a la semana; si lo hacemos con más frecuencia será únicamente para compartir un momento de puro placer con nuestro minino. En general, de todas formas, es bueno cepillar al gato todo el año, insistiendo un poco más durante los períodos de muda, es decir, a finales de primavera y en otoño. No olvidemos que el pelo del gato se mantiene brillante gracias a varios factores, entre ellos la alimentación del gato, pero para acentuar este brillo es útil pasar una gamuza humedecida con agua y vinagre por todo el pelo como si fuera una caricia.
La importancia de la limpieza en el gato
Procurad, sin embargo, que la limpieza del gato no se convierta en una tortura para vuestro minino. Si el gatito se ha acostumbrado desde pequeño, no habrá ningún problema; pero si no es así, hay que proceder de forma gradual para que se vaya acostumbrando poco a poco a esta nueva actividad que harán juntos. Las primeras veces no lo forcéis si no tiene ganas; intentad siempre cogerlo un poco antes de la hora de la comida, ya que en ese momento estará más dispuesto a soportar vuestras amorosas torturas. Encontrad una manera de hacer que la limpieza del gato sea un momento agradable para él; así también lo será para vosotros, que no tendréis que defenderos de los zarpazos del gato cuando intente escaparse.
Puede ser útil premiar al gato con un pienso cuando se deja limpiar, para que perciba que estáis satisfechos con él. Además, tened en cuenta que cuanto más tiempo paséis jugando con el gato, más fácil será que se deje cepillar, interpretando también esta actividad como una especie de juego. En definitiva, con la calma y la paciencia necesarias, hemos demostrado que es muy importante dedicar tiempo a cepillar el pelo de nuestro minino; esto también es una forma de quererle.