El gato Bobtail japonés es quizás la raza felina que ostenta los orígenes más oscuros; son muy pocas las noticias de las que disponemos para reconstruir su historia. Tal vez la verdad esté oculta detrás de una de las muchas leyendas que lo rodean. Descubramos todo lo que podemos sobre este particularísimo gato japonés: sus orígenes, el carácter del gato bobtail y otras características del gato de la suerte japonés…
Historia del gato Bobtail japonés
Reconocemos en Japón los orígenes del gato Bobtail, aunque, según relatos transmitidos de padres a hijos, parece que hizo su aparición allí hace poco más de mil años, traído por monjes budistas. Cuentan que fue nada menos que Charles Darwin quien notó por primera vez este singularísimo ejemplar y se dio cuenta de que existía exclusivamente en Oriente Medio, mucho antes de que el Bobtail se convirtiera en el Kazoku Neku, es decir, el gato japonés por excelencia. La primera en intentar criar el Bobtail japonés fue la esposa de un militar destinado en Japón, Judy Crawford, y fue también ella quien, en 1968, lo exportó a su país de origen, Estados Unidos.
En 1986, gracias también a Judy, que había decidido presentarlo en diversas exposiciones felinas, el gato japonés fue admitido en el campeonato de la Cat Fanciers Association y cosechó un enorme éxito. Uno de los jueces, el suizo Rulfh Voheringer, decidió llevarlo consigo a Europa en los años 80 y, finalmente, en 1988, la Federación Felina Internacional reconoció oficialmente la raza Bobtail japonés. Aún hoy en Europa es rarísimo.
Estándar de raza Bobtail japonés | Gato de la suerte japonés
El estándar de raza del Bobtail japonés es bastante tolerante en lo que respecta al manto del gato, que puede ser de cualquier color excepto el bobtail japonés color point, y existe tanto en la variedad de pelo corto como en la de pelo semilargo. En Japón el más popular es el de tres colores —blanco, rojo y negro—, llamado Mi-Ke, que en su lengua significa tres pelajes; se considera un verdadero gato de la suerte japonés y es exactamente el gato con la pata levantada que vemos con frecuencia representado en las típicas estatuillas japonesas. Los ojos también están admitidos en todos los colores, incluidos los impares, siempre que estén bien separados y sean oblicuos; las orejas del gato, en cambio, son amplias y bien abiertas.
El hocico tiene la forma de un triángulo invertido, ligeramente afilado hacia el mentón. La constitución es media —habitualmente un macho pesa alrededor de 5 kg—, aunque bastante musculosa; las patas son estilizadas y largas, en particular las traseras. Lo que caracteriza al gato Bobtail japonés es su cola, o más bien su pequeño trozo de cola: no más de 10 cm, que se ensancha al final formando una especie de pompón. Los japoneses ven en ella un parecido con el crisantemo, la flor oficial de Japón y símbolo de la casa imperial; por este motivo el Bobtail se ha convertido en el gato japonés nacional.
El Bobtail japonés es un gato decididamente robusto que en general goza de excelente salud y no tiene predisposición a enfermedades congénitas; la ausencia de subpelo hace suficiente un cepillado a la semana. La dieta del gato japonés debe ser sencilla y equilibrada: la comida en lata y la comida seca son perfectamente válidas, siempre que, una vez a la semana, se le sirva pescado fresco, su gran pasión.
Carácter del Bobtail japonés
Elegante y refinado en sus modales, el gato Bobtail japonés muestra una inteligencia que supera con creces la de muchas otras razas felinas. Es un juguetón de carácter sociable y extrovertido; el Bobtail siempre tiene ganas de hacer algo. Se encariña con extrema facilidad con los humanos, incluso con los que no conoce, a quienes reserva de inmediato una cálida bienvenida, mientras que entra enseguida en competencia con los otros gatos, con quienes evidentemente no tiene ganas de compartir sus espacios ni, probablemente, sus afectos.
Gracias a su destacada inteligencia, logra adaptarse por igual a la vida en apartamento y a la vida al aire libre; viaja con gusto y no sufre demasiado la soledad. Eso sí, tened en cuenta que todo el afecto que da lo quiere de vuelta con creces: le gusta complacer a su dueño, de quien aprende e imita los movimientos y sigue las órdenes; es más, no tendréis ningún problema en llevar al gato con correa. Esto se debe a que el Bobtail japonés tiene una enorme necesidad de interactuar con sus dueños, con quienes comparte gustosamente sofás y camas. Eso sí, cuidado: su aire socarrón esconde un carácter travieso; el gato Bobtail adora gastar bromas y esconder pequeños objetos por la casa y con frecuencia realiza rondas de inspección en el frigorífico, que abre solo sin ningún problema, en busca de algún bocado delicioso.
Cría del Bobtail japonés | Gatos japoneses
El cachorro de Bobtail japonés es indudablemente adorable, con esa pequeña colita que agita con frecuencia en señal de alegría. Evidentemente travieso —se nota por su expresión—, necesita desde pequeño juguetes para gatos que estimulen su inteligencia. Extremadamente comunicativo, emite un maullido que puede ser dulcísimo o puede parecerse a una sirena, según lo que quiera expresar. Si se acostumbra desde el principio, vive bien en casa, aunque agradece disponer de un espacio exterior para poder jugar; a falta de balcón o jardín, la presencia de un rascador se vuelve fundamental.